¡DETENGANME!
hay una copa de vino, excepto que no es vino. son 40 gotas de sangre, servidas en orden para mi placer sideral. es sangre que manó de dentro de mi cuerpo, que saltó a chorros por todos lados, desde la herida que me abrió el cráneo hasta la puñalada en mis riñones. mana por la nariz, por la boca, por las ojeras, se expele como sudor a cada segundo que pasa y espero sentado que frene de una puta vez para poder beber mi copa de sangre, y acabar con esta sed pestilente.
¡DETENGANME!
es el primer día de la marcha de 40 noches... vamos a estar un rato largo sin comer, necesitamos conseguir algo que nos mantenga vivos y con fuerzas para llegar.
¡DETENGANME!
te levantaste de la cama, fuiste en pelotas hasta el baño, measte de parado, te quedaste más de lo debido esperando que cayera la última gota; tiraste la cadena. fuiste a la pileta a lavarte las manos y te sorprendió ver tu cara, tus ojos redondos y la flecha de la mirada, parecía una lanza filosa que iba a escurrise del espejo. abriste la canilla, el agua helada te hizo estremecer y pensar que estarías más cómodo en la cama, en suma te levantaste, en pelotas, measte un lamento que no puede llamarse pillada, reconociste la bestia que hay en tus facciones, y te entró el frío... debe ser temprano, el sol se ve muy arriba por la ventana, pero entra esa brisa traicionera de las mañanas que te hacen salir encapuchado. mejor que vuelvas a la cama, te abrigues, prosigas Ocio de Fabián Casas, apurate, que ya empieza Polythene Pam. te estás acostumbrando a la mentira infiel, ciertas jodas ya pasaron de moda y son para pendejos... si sacaste el espejo hace unas semanas porque no soportabas verlo tan sucio, y ahora no hay nada excepto la pared de cemento manchada de humedad.
¡DETENGANLOS!
¡DETENGANLOS!
¡DETENGANLOS!