lunes, 23 de agosto de 2010

La Zona Cero

Fueron solamente un par de noches. Ya estabamos curtidisimos de rocanroles lacrimógenos pero todavia no sabiamos nada de desesperación verdadera y esas ganas horribles de querer morir para poder dejar de llorar sin lágrimas. Nada de pericos, nada de vueltas alredor de la nada misma. Todavía el grado de inocencia era una delicia que al dia de hoy a veces extraño.

Ahí se podría decir que empezó casi todo. Algunos antecedentes no menores llevaron el avión para ese lado pero la verdadera joda jamás se podría haber concretado de no ser por ese nido histérico de luces insoportables. Sería un gran mentiroso (y muy malo por cierto) si dijera que ese agujero no fue determinante para gran parte de lo que paso más adelante en mi vida.

Estoy hablando de la obtención para mi vitrina de un trofeo excelente que brilló durante mucho tiempo a pesar de mis desatenciones constantes. Una espalda que bancó latigazos jodidos al igual que la mia. Muchas horas de placer, muchas de tortura, se agota la vida, un saludo de cortesia y nos vemos en algun lado tal vez, o tal vez nunca más. Sin embargo recuerdo con gracia aquellos viajes. Imposible no hacerlo, algunas horas fueron excelentes y mi compañero va a terminar por matarme cualquier dia de Ganja.

La historia del pisotón a aquel brazo inerte fue contada y aguantada hasta el cansancio. Y el cansancio mismo detonó la vitrina.

En el medio apareció rosario, cantando sobre claveles en el vientre y ojos de miel, escupiendome al cerebro imagenes del 76, con los militares reventando amores; sobre supernovas; sobre Vino Blanco y, gracias a Dios, emulando a Led Zeppelin con una precisión que pocas veces escuché. En el mismo medio aparecen las mil y un mierdas que hacen que la noche valga la pena. Entre tanta basura aparece mi sangre y toma un numero para hacer cola en la lista.

Nunca me dejaron pedaleando solo y hoy creo estar curado de casi todas mis miserias. Al menos hoy si me dejan dormir y sabemos bien que nosotros nos conformamos con eso...

sábado, 14 de agosto de 2010


viendo quemarse las flores, las cenizas podridas en el cenicero
los parlantes ya sordos de esa misma canción irrepetible:
"no pienses que estoy loco es sólo una manera de actuar"
el aire pesado porque las persianas no se levantan
ni de noche ni de día, las ventanas cerradas
sabiendo lo que solo pueden saber pocos
tratando de tener todo controlado

la única luz del encendedor
la llama inflamada
Yo pide al otro Yo
·"no te olvides


DE MI

conciencia"·
evidentemente, no
soy mejor que mi alter-ego

BENDITA-SATISFACCIÓN
formando, sirviendo, tomando otra copa de vino

domingo, 8 de agosto de 2010

AL FIN VOLVIÓ EL FUTBOL
LA CONCHA DE LA MADRE