Aún intento descifrar las trampas... las agujas del reloj afilaron mis costumbres y me enseñaron a mantenerme a un costado del río. Callado, aprecio los silencios de inteligencia extrema que me regalan. A pesar de mi estupidez innata, estoy consiguiendo ignorar aquellos tiempos en los momentos de charla con una fluidez que me sorprende hasta a mi mismo.
En este espacio eléctrico descansan la mayoría de los conceptos sobre los que descansa mi identidad, sean plasmados por mi o por el dueño. Estoy curado en muchos lugares del cuerpo. Sigo descreyendo de la mayoria de las personas, sigo desgarrandome por dentro cuando abro los ojos, sigo acelerando mi furia en ocasiones en que veo la realidad, a pesar de conocer hace rato algunos aspectos de la misma por propias experiencias.
Pero hay algo... existe un punto en el tiempo que me hace ver con claridad donde empieza esto y termina aquello. Donde ayer es otro momento y hoy es ahora solo por un segundo. Reventar en ese segundo es el éxtasis que estoy buscando. No se si lo estoy consiguiendo o no, pero con esta ropa, en este lugar del mundo, a esta hora, me siento en tiempo y forma.
No hay otra persona salvando mi vida, soy solamente yo. 156cm importantisimos pero no imprescindibles pedalean conmigo pero sé que todo está en mis manos. Probablemente sea un idiota contradictorio, pero que bien se siente recibir un guiño desde alla abajo.
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